“Lo que San Lázaro da, el Senado no presta (y viceversa)”

Transporte

La reforma constitucional en materia de telecomunicaciones está en vilo. Después de pasar por la Cámara de Diputados sin demasiados problemas –bastó la discusión en la Comisión de Puntos Constitucionales y una kilométrica sesión del pleno—, el tránsito del dictamen por el Senado no ha sido tan terso. Los senadores no sólo revisarán el documento en Comisiones Unidas (Puntos Constitucionales, Estudios Legislativos, Radio y Televisión, y Comunicaciones y Transportes), sino que consultaron a una serie de especialistas y funcionarios para considerar sus opiniones en el “perfeccionamiento” de la reforma. Independientemente de lograr o no “pulir” el dictamen y de sus posibles virtudes o fallas, se está dibujando un cierto modus operandi de las cámaras legislativas.
A pesar de que el PRI tiene una proporcionalidad idéntica en las dos cámaras del Congreso (42%), las características del liderazgo priista y la composición al interior de los grupos opositores –en particular del PAN—hacen que la dinámica de San Lázaro sea distinta a la del recinto de Reforma. Primero, la calidad y efectividad del liderazgo en la Cámara de Diputados han sido extraordinariamente efectivas para avanzar la agenda presidencial, en franco contraste con el Senado. Parte de la razón es, simple y llanamente, de habilidad política. Sin embargo, también ha jugado en esto la dinámica interna de los partidos de oposición. Por un lado, las facciones afines al líder panista y promotor del Pacto por México, Gustavo Madero, tienen mayoría entre los diputados de Acción Nacional. Por el otro, los senadores panistas se identifican menos con su presidente nacional –y más con el ex presidente de la República, Felipe Calderón—y son “menos entusiastas” del Pacto que promovió el actual titular del Ejecutivo Federal, Enrique Peña. Aunque no en la misma magnitud, algo similar ocurre con el PRD. Así, el Senado se ha erigido como una especie de “última trinchera de la oposición” ante lo que se teme pueda convertirse en una aplanadora desde Los Pinos. Con esto en mente, si bien son conocidas las capacidades negociadoras del diputado Manlio Fabio Beltrones, el senador Emilio Gamboa tiene un mayor reto como coordinador de la bancada priista al momento de llegar a acuerdos con sus contrapartes panistas y perredistas.
Desde enero, el presidente del Senado, Ernesto Cordero, advirtió que las reformas estructurales debían analizarse “con calma”. Por su parte, en una reunión de Consejo Nacional del PAN celebrada en marzo, Madero sentenció: “No caigan en el engaño de pensar que si se aprueba la reforma [en telecomunicaciones] fortalecen al CEN o a Madero, o que si no se aprueba nada, le ganan al CEN o a Madero”. Las modificaciones a la reforma en telecomunicaciones que se realicen en el Senado pueden tener detrás tanto el genuino afán de incorporar cuestiones técnicas útiles a la hora de la aplicación de la ley (y corregir errores flagrantes de la minuta que emergió de los diputados), como la dinámica política legítima de una oposición que pretende ser responsable como contrapeso al gobierno de Enrique Peña. Esto implicaría no bloquear por bloquear los cambios legislativos necesarios para el país, pero tampoco sería firmarle un cheque “casi” en blanco al partido en Los Pinos. También podría implicar una extraordinaria oportunidad para que las empresas que se verían afectadas por la ley “corrijan” su contenido bajo la protección del desencuentro entre legisladores. Al final, la evaluación del caso específico de la reforma de telecomunicaciones permitirá determinar si se trató de un proceso que mejoró la iniciativa o la neutralizó. Es decir, determinar si se trató de un proceso legítimo de contrapesos o un ejercicio de vencidas entre partidos y/o entre intereses particulares.
Lo cierto es que los desencuentros entre el Senado y la Cámara de Diputados parecen no ceder y no sólo se inscriben en el tema de telecomunicaciones. El 16 de abril, los diputados, a través de la Junta de Coordinación Política, decidieron no discutir un dictamen, ya aprobado por los senadores, referente a reformas constitucionales en materia de disciplina financiera de entidades y municipios. Los diputados justificaron el rechazo al mencionar la carencia de facultades senatoriales para ser cámara de origen en asuntos hacendarios y de empréstitos. Sin embargo, las pugnas intercamerales son una realidad y su impacto, tanto en las aspiraciones reformadoras del Pacto por México, como en las relaciones cordiales entre partidos, tienen el riesgo de regresar al sinsentido de legislar más lo (poco) posible, y menos lo (necesariamente) deseable.

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