Telmex, VOIP y los consumidores

Infraestructura

Nicholas Negroponte, director de la organización Una Computadora Portátil por Niño, señaló en una conferencia reciente que los niños en Cambodia, que recibieron una computadora portátil a través dicho programa, no saben lo que es un teléfono pero sí lo que es comunicarse vía Skype. Algo similar ocurre con las personas que no tienen -ni tendrán- teléfono en su casa, pero que están en posibilidades de tener un teléfono celular, o aquellos quienes nunca han ido a una tienda de discos, pero obtienen canciones vía Internet.

El mundo es así: todo el tiempo vemos ajustes graduales en las tecnologías existentes, pero eventualmente hay cambios abruptos que modifican los patrones de consumo y cambian las reglas del juego. Tal es el caso hoy de la tecnología Voz sobre Protocolo de Internet (VOIP), que permite hacer llamadas por la red siempre y cuando se cuente con una conexión de banda ancha.

Hasta ahora, el caso más exitoso de telefonía por Internet ha sido el de la compañía Skype (comprada hace más de un año por eBay). Con Skype uno puede hablar con otros usuarios una vez que se tengan audífonos y micrófono conectados a la computadora. Asimismo, está el caso de Vonage, donde, a diferencia de Skype, el usuario no necesita la computadora, ya que puede llamar a cualquier número a través de un teléfono convencional que se conecta a un adaptador VOIP. Con esta última compañía se puede contratar -en 5 minutos- un número “virtual” en cualquier lugar del mundo. Alguien que vive en Canadá, por ejemplo, puede tener un número local en México y recibir las llamadas en Canadá.

Así, estas empresas han logrado perfeccionar una tecnología que, si bien ya existía, hasta ahora alcanzó los niveles de calidad necesarios para ser utilizada masivamente. La diferencia en la calidad del audio, entre hablar por VOIP y hacerlo con un teléfono tradicional, es casi imperceptible, con la ventaja de que hacerlo por VOIP es sustancialmente más barato. Skype comenzó a otorgar este servicio gratis, y aunque ahora está implementando un sistema de cobro, las tarifas están muy por debajo de lo que estamos acostumbrados a pagar.

Muchas personas en México ya utilizan VOIP para comunicarse. Y si bien, en un principio se pensó que serían usuarios particulares los que se beneficiarían de estos servicios, ahora se sabe que cerca de la mitad de los usuarios son pequeñas y medianas empresas, para quienes este servicio ha representado una importante reducción en costos.

Pero no todo es miel sobre hojuelas. Basta meterse a un blog de usuarios de Skype o de Vonage para ver las quejas de los usuarios en México por las frecuentes reducciones en la calidad de su comunicación. En el caso de Vonage, algunos números virtuales han sido permanentemente bloqueados. Y aunque la evidencia es difícil de recabar, el presunto villano de estos relatos es, por supuesto, Telmex. La empresa mexicana tendría razones muy obvias: miles de usuarios de Internet han dejado de hacer llamadas locales y de larga distancia a través de medios tradicionales. (Claro que lo están haciendo a través del propio servicio de Internet de banda ancha que provee Telmex, lo cual es un consuelo o el colmo, como se quiera ver). De hecho, el pasado diciembre, REFORMA publicó una nota mostrando cómo el contrato de Prodigy Infinitum, de Telmex, prohíbe a sus clientes llevar a cabo cualquier operación a través de VOIP.

¿Significa esto que la telefónica mexicana tiene el caso ganado? No, porque sea cual sea la estrategia adoptada por Telmex, habrá desventajas importantes. Y es que la empresa deberá escoger entre inconvenientes. Si Teléfonos de México bloquea y/o prohíbe el uso de VOIP, sus servicios perderán atractivo en la medida en la que los clientes valoren más la posibilidad de hablar vía Internet. Además, es muy probable que los usuarios siempre encuentren nuevas maneras de darle la vuelta a la prohibición. Por otra parte, Telmex podría unirse a la tendencia, y empezar a ofrecer un servicio de VOIP, enriqueciendo así sus servicios y protegiéndose de la competencia. Si Telmex decidiera emprender este camino, estaría entrando a un negocio donde los márgenes son altos porque los costos de operar son muy bajos. Sin embargo, la desventaja sería que Telmex ya cuenta con la infraestructura para operar con altos márgenes de utilidad -a través de la telefonía tradicional-, y si se aventurara en esta nueva tecnología, se convertiría en su propio competidor.

Mientras, los usuarios siguen familiarizándose con la nueva tecnología, Telmex toma cartas en el asunto a través de su contrato y -si lo que se dice en los foros es cierto- el bloqueo de estos servicios. Interesantemente, en los foros de Skype y Vonage hay quejas, no sólo de usuarios en México, sino también en otros países como Costa Rica, Panamá y Qatar, donde existe una empresa telefónica dominante o estatal que obstaculiza a la competencia.

Por último, ¿qué hay de los órganos reguladores? En un contexto donde todo está cambiando, éstos no tienen más opción -si quieren hacer bien su trabajo- que reaccionar rápido y asegurarse de que las reglas del juego beneficien al consumidor. Si esto no sucede, pasarán años y nos seguiremos haciendo las mismas preguntas respecto a la telefonía por VOIP: ¿Puede realmente Telmex censurar el acceso a determinados servicios en la red? ¿Cuáles son las represalias que puede tomar la telefónica en contra de quienes violan el contrato? ¿Tienen derecho Skype y Vonage de operar en México sin un permiso o concesión? ¿Dónde se resolverán estos problemas: en México o a través de mecanismos internacionales?

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