Inseguridad: la moneda en el aire

PRI

El PRI ya no puede pasar por alto el tema de la seguridad pública, y más precisamente, el del efecto del crimen organizado y la lucha contra éste, pero eso tampoco quiere decir que no se tomará su tiempo antes de asumir una decisión definitiva. Durante los primeros años del sexenio, los gobernadores y legisladores priístas pudieron continuar la fantasía de que el crimen organizado era problema del Ejecutivo Federal –excepto en las semanas que siguieron a los secuestros de Vargas y Martí– y se mantuvieron al margen. Luego, Manlio Fabio Beltrones y algunos legisladores de segunda línea comenzaron a criticar la estrategia de seguridad, pero los gobernadores continuaban haciendo su mejor esfuerzo para mantenerse al margen.

Ahora, por fin, el PRI comienza a tomar posiciones en el tema. La primera cuando la CONAGO, donde el PRI tiene la inmensa mayoría, decidió adoptar la propuesta del Ejecutivo Federal para incorporar a las policías municipales en 31 policías estatales –el DF tiene desde hace mucho tiempo una sola policía. Luego le siguieron los acuerdos en el Consejo Nacional de Seguridad Pública para continuar la implementación de las reformas institucionales que el presidente Calderón viene promoviendo desde casi el principio de su Gobierno. Es un cambio trascendente, de ignorar el problema a asumir responsabilidad en éste.

Esta cooperación y responsabilidad no es desinteresada. De hecho, en el tema de la seguridad pública el PRI tiene todo por ganar y poco que perder. Si los esfuerzos de reforma institucional que promueve el presidente Calderón dan frutos, lo harán en el próximo sexenio –que el PRI ya da por sentado que ganará– y podrían tomar el crédito de cualquier efecto positivo que tengan los controles de confianza, el nuevo modelo de policía y la policía federal fortalecida. Y más importante aún: si Calderón logra romper la curva al alza en los homicidios antes de que se termine su sexenio, el PRI apuntará que contribuyó a ello; y si para las elecciones el incremento exponencial en homicidios continúa, el PRI podrá denunciar la estrategia de Calderón y ofrecer alguna clase de alternativa.

La moneda está en el aire para Calderón, mientras que el PRI se apresta a aprovechar de la mejor manera posible cualquiera de los dos escenarios. La pregunta es para el Presidente entonces, ¿podrá revertir la ola de homicidios, cambiar la narrativa del problema y con ello salvar la evaluación en materia de seguridad de su sexenio a tiempo para las elecciones de 2012?

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